Carlistas en Lastras

LastrasdeCuéllar

Cuadro "Calderote"

Fecha

Tiempo de lectura: 3 minutos

Basilio animaba a su vieja mula a apretar el paso, la noche se echaba encima y era mejor llegar al pueblo antes de que los animales salvajes pudieran jugarles una mala pasada. Su padre siempre le había dicho que no debía dejarse sorprender por la noche cruzando el pinar y menos a esa altura del invierno. Pese a no haber cumplido aún los 14 años, hacía tiempo que había dejado los libros para ayudar a su padre en las tareas del campo.

Ya quedaba poco para llegar a la cuesta de la ermita y de repente escucho un ruido muy extraño que nunca había oido antes. Detuvo su andar y junto a su animal, se escondió detrás de unos viejos chopos al pie del camino. No sabia que era pero estaba seguro de que no eran animales salvajes. Estaba muerto de miedo pero se acercó un poco más y pudo escuchar claramente gritos y fuertes detonaciones como las de la vieja escopeta que tenía el alcalde.

La noche casi lo envolvía todo, pero con las pocas luces que quedaban, pudo distinguir claramente como un grupo de jinetes perseguía a otro grupo a pie que intentaba resguardarse en la protección del pinar. Nunca había visto soldados por estas tierras pero recordó lo que el maestro les había contado en la escuela sobre la guerra contra los franceses, dos décadas antes. ¿Serian otra vez los franceses?

Ya casi los había perdido de vista cuando sintió un pinchazo en la espalda, rápidamente se giró y vio petrificado como un enorme caballo y su jinete estaban casi encima de él. El jinete empuñaba una lanza con la que apuntaba a Basilio. -Vete de aquí chaval- este no es lugar para un niño.

Basilio se quedo casi sin habla y balbuceando logro preguntar: -¿sois franceses? -Por supuesto que no- respondió entre risas el jinete. – ¿Entonces quién sois? preguntó Basilio muerto de miedo.

– Pertenezco a la columna de voluntarios de Soria, al mando de Coronel Valdés y estamos persiguiendo a los Carlistas, ¿Has visto alguno por aquí?

– No no, solo escuche los gritos y el ruido y me acerque a ver qué pasaba.

-Sube a mi caballo, te llevaré hasta el pueblo, ha anochecido y este lugar es peligroso.

Aunque Basilio Matarranz (1) seguramente no presenció estos hechos, la acción de la Lastra de Cuéllar sí representa, por fortuna, la única acción bélica de la que tenemos constancia en nuestro pueblo.

El 24 de febrero de 1836, en el marco de la I Guerra Carlista ( 1833-1840), una columna del Ejercito Liberal a las ordenes del Coronel Valdés sorprendía a un destacamento de la expedición del Canónigo Batanero, Coronel de las fuerzas Carlistas, cuyas tropas llevaban varios meses recorriendo impunemente las tierras de Castilla la Vieja. La importancia del choque, como suele ocurrir, difiere según quien la cuente. Mientras para las fuerzas Reales esta acción precipitó la huida de la expedición hacia el norte, para el Carlismo no fue más que una simple escaramuza.

El lugar de la acción no aparece claramente reflejado pero bien pudiera ser algún punto entre la ermita y el pueblo. En el encuentro las tropas Reales del Coronel Valdés que venían de Segovia persiguiendo a la expedición Carlista, sorprendieron a una partida de dicha expedición que se había acercado a Lastras buscando comida.

Según el parte oficial (2), publicado en el Boletín Oficial la acción transcurrió así: “El comandante general de la provincia de Segovia con fecha de ayer, y referente al oficio del coronel Valdés qué le había dirigido el día 24 desde la Lastra de Cuéllar, me dice que este jefe batió al anochecer del mismo día una pequeña partida de la facción de Batanero que saliendo de dicho pueblo donde este se hallaba con objeto de proporcionarse raciones de Aguila Fuente, tropezó en su camino con la columna del citado coronel Valdés que se hallaba esperando entrase la noche para continuar su movimiento a la Lastra y sorprender a los rebeldes, que no habían encontrado raciones en este último punto; cuyo acontecimiento casual había por desgracia desconcertado el bien combinado plan del comandante general de Soria, librándose aquellos de ser completamente aniquilados y deshechos por ocupar un punto muy á propósito para que maniobrase la caballería, sin ofrecer tampoco sitio favorable en que pudiera acogerse el enemigo; siendo el resultado de este encuentro haber quedado en poder de las tropas de S. M. 4 prisioneros, entre ellos 1 oficial que hacia de secretario del cabecilla, 21 fusiles y 4 bayonetas, dispersándose los rebeldes en grupos de 10 á 12 hombres, que en distintas direcciones eran activamente perseguidos por varías partidas de caballería, habiendo tenido aquellos ademas 2 muertos en el encuentro.”

Notas y bibliografía

  1. Basilio Matarranz, nacido en Lastras de Cuéllar el 14 de abril de 1822
  2. Parte oficial del encuentro

Historia del Tradicionalismo Español Tomo XI Castilla la Vieja, la Expedición de Batanero. pag 14

Biografía Coronel Valdés

I Guerra Carlista Tesis doctoral Alfonso Bullon de Mendoza y Gomez de Valugera

I Guerra Carlista Wikipedia

Fotografía: Cuadro «Calderote» (Primera Guerra Carlista) by Ferrer Dalmau

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