Lagripespanola

100 años de la gripe del 18 en Lastras de Cuéllar

El 20 de octubre de 1918 fallecía en nuestro pueblo la primera persona a causa de la mal llamada gripe española. Para entonces, la enfermedad ya se había convertido en una pandemia que dejaría millones de víctimas en todo el mundo y según algunos autores, unas 250.000 en España. La gripe atacó en dos oleadas ese año. La primera antes del verano, en mayo, en la que no tenemos noticias de fallecimientos en Lastras. La segunda, en otoño, mucho más virulenta, fue la que produjo la totalidad de las muertes.

Segovia había tenido suerte en los primeros momentos de esta segunda etapa de la epidemia. Sin embargo, las primeras manifestaciones surgieron la segunda semana de septiembre. Al parecer, en nuestra provincia, la gripe brotó primeramente en el ejército, concretamente en el Regimiento Savoya, acuartelado en La Granja de San Ildefonso, para después extenderse por toda la provincia. El hacinamiento de la tropa no ayudó precisamente a detener la epidemia. El 18 de septiembre, El Adelantado confirmaba los primeros fallecimientos en La Granja, aunque al parecer la epidemia no había llegado a la capital.

Los periódicos de la época alternan unos días noticias alarmantes y otras tranquilizadoras. El avance de la epidemia, seguida a través de los recortes de periódicos es errático. De La Granja pasa a la capital. Los últimos días de septiembre Navas de la Asunción está infectada. Los primeros días de octubre llega a Coca y Santa María de Nieva. Ayllón, Sepúlveda y los pueblos de la ribera del Duero caerían la siguiente semana. Turegano se ve afectada en torno a mediados de octubre y para el día 17 se cuentan 80 fallecidos en Cantalejo. El día 19 de octubre hay 130 pueblos afectados. La epidemia ya se había extendido por toda la provincia. Que llegara a Lastras era sólo cuestión de tiempo. Aunque las autoridades provinciales intentaron poner medidas preventivas, el avance de la enfermedad era ya imparable.

La epidemia en Lastras duró unas cuatro semanas y dejaría 19 muertes confirmadas, siendo la única epidemia de importancia sobre la que se conserva memoria oral, ya que la vivieron personas que hemos conocido. Su desarrollo en nuestro pueblo fue algo tardío. Según los datos que tenemos, se inicia estando avanzada la segunda mitad de octubre, desarrollándose hasta mediados de noviembre, cuando ya la enfermedad había causado estragos en buena parte de la provincia.

Para seguir el desarrollo de la epidemia tenemos que guiarnos por los fallecimientos ya que no tenemos información de las personas que contrajeron la gripe y sobrevivieron, por lo que desconocemos el alcance real de la enfermedad. Los primeros síntomas se presentaban como una gripe normal, con fiebre muy elevada. Después se afectaban los procesos respiratorios que derivaban muchas veces en neumonía. Así, el paciente moría en muchas ocasiones por infecciones secundarias al no existir en aquella época antibióticos.

El avance de la gripe en Lastras fue lento los primeros días, a juzgar por el ritmo de fallecimientos. La primera víctima tuvo lugar el 20 de octubre, una niña de dos años, y habría que esperar diez días más para encontrar la segunda muerte. 

A partir de los últimos días de octubre, la intensidad de la epidemia se acelera dejando dos víctimas el día 30 de octubre. Los primeros siete días de noviembre deja un balance de 10 muertos, con fallecimientos casi diarios. Estamos en el punto álgido de la epidemia. Hay que destacar el 6 de noviembre con 4 fallecimientos. No tenemos noticias de las medidas que se tomaron por parte de las autoridades locales. En otras poblaciones se prohibieron todo tipo de espectáculos y concentraciones de personas para evitar la expansión de la epidemia e incluso se prohibió acudir a los cementerios el día de Todos los Santos.

En los días siguientes existe un goteo constante de víctimas hasta el día 14, en el que fallecen dos niñas menores de dos años, con lo que se cierra la gripe española en Lastras. Curiosamente, la epidemia se fue como vino, llevándose a niñas pequeñas.

En 26 días que representa el intervalo de muertes por la epidemia, fallecerían un total de 19 personas diagnosticadas. Sin embargo, esta cifra pudo ser más elevada si sumamos a los fallecidos por bronconeumonía en esas fechas, precisamente una de las complicaciones del proceso gripal de aquel año. Si tenemos en cuenta esto, el número de fallecidos pudo llegar a 24.

Si analizamos las defunciones diagnosticadas por segmentos de población, parece que la epidemia se centró en la población de infantil, dado que 12 de las 19 víctimas eran menores de 19 años y 10 eran menores de 9 años. Solo se tiene constancia del fallecimiento de 2 personas mayores de 30 años. De una persona se desconoce la edad, había nacido fuera del pueblo y pertenecía a una familia gitana

 

Las frías estadísticas enmascaran tragedias personales enormes. La desdicha se cebó en especial en cuatro familias, las cuales perderían dos miembros cada una; tres familias perdieron a dos hijos en menos de una semana; una de estas perdió el mismo día a sus dos hijos pequeños, de dos y cuatro años. Mientras que mi abuela Basilisa, perdería a su primer marido y a su única hija por aquellas fechas, con cuatro días de diferencia. 

En el Censo de 1910, Lastras contaba con una población de 1167 personas, lo que nos daría una tasa de mortalidad poblacional de en torno a 16 ‰. Los muertos en el año de 1918 en Lastras fueron 52 mientras que la media de los 10 años anteriores no llegaba a 27.

 

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