presa ladrona

Lastras de Cuéllar se encuentra situada al noroeste de la provincia de Segovia. Tiene una superficie de 64.5 km2 y dista 46 km de la capital. Rodeada de una amplia extensión de pinares debe su nombre a la roca caliza sobre la que se asienta. Con una altitud de 897m sobre el nivel de mar, posee un clima continental típico de la meseta castellana, con unos fríos inviernos y calurosos veranos.

Relieve ondulado, en el que destacan al norte el monte Navacedón (908 m de alt.) y las lagunas de la  Tenca y Carrizal. El río Cega, afluente del Duero por la izquierda, discurre con rumbo S.-N. y sirve de límite natural al Oeste del término municipal.

El clima de Lastras de Cuéllar es mediterráneo continentalizado, como consecuencia de la elevada altitud y su alejamiento de la costa, sus principales características son:

  • La temperatura media anual es de 11,40ºC con una importante oscilación térmica entre el día y la noche que puede superar los 20ºC. Los inviernos son largos y fríos, con frecuentes nieblas y heladas, mientras que los veranos son cortos y calurosos, con máximas en torno a los 30 °C, pero mínimas frescas, superando ligeramente los 13 °C. El refrán castellano «Nueve meses de invierno y tres de infierno» lo caracteriza a la perfección.
  • Las precipitaciones anuales son escasas (423,10mm) pero se distribuyen de manera relativamente equilibrada a lo largo del año excepto en el verano que es la estación más seca (64,40mm). Las montañas que delimitan la meseta retienen los vientos y las lluvias, excepto por el Oeste, donde la ausencia de grandes montañas abre un pasillo al Océano Atlántico por el que penetran la mayoría de las precipitaciones que llegan a Lastras de Cuéllar.

Pasear por sus caminos, cordeles y veredas permite apreciar el singular contraste entre sus variados paisajes. Tierras de cultivo, pinares, el esplendor de la ribera del río cega y los humedales que salpican su termino municipal convirtien su disfrute en un relajante natural frente al estrés de la ciudad.

Su situación geográfica, enclavada en medio de la «Tierra de Pinares», la confieren una características particulares que podemos diferenciar en cinco partes bien diferenciadas:

Lastras de Cuéllar se encuentra situada al noroeste de la provincia de Segovia. Tiene una superficie de 64.5 km2 y dista 46 km de la capital. Rodeada de una amplia extensión de pinares debe su nombre a la roca caliza sobre la que se asienta. Con una altitud de 897m sobre el nivel de mar, posee un clima continental típico de la meseta castellana, con unos fríos inviernos y calurosos veranos.

Relieve ondulado, en el que destacan al norte el monte Navacedón (908 m de alt.) y las lagunas de la  Tenca y Carrizal. El río Cega, afluente del Duero por la izquierda, discurre con rumbo S.-N. y sirve de límite natural al Oeste del término municipal.

El clima de Lastras de Cuéllar es mediterráneo continentalizado, como consecuencia de la elevada altitud y su alejamiento de la costa, sus principales características son:

  • La temperatura media anual es de 11,40ºC con una importante oscilación térmica entre el día y la noche que puede superar los 20ºC. Los inviernos son largos y fríos, con frecuentes nieblas y heladas, mientras que los veranos son cortos y calurosos, con máximas en torno a los 30 °C, pero mínimas frescas, superando ligeramente los 13 °C. El refrán castellano «Nueve meses de invierno y tres de infierno» lo caracteriza a la perfección.
  • Las precipitaciones anuales son escasas (423,10mm) pero se distribuyen de manera relativamente equilibrada a lo largo del año excepto en el verano que es la estación más seca (64,40mm). Las montañas que delimitan la meseta retienen los vientos y las lluvias, excepto por el Oeste, donde la ausencia de grandes montañas abre un pasillo al Océano Atlántico por el que penetran la mayoría de las precipitaciones que llegan a Lastras de Cuéllar.

Pasear por sus caminos, cordeles y veredas permite apreciar el singular contraste entre sus variados paisajes. Tierras de cultivo, pinares, el esplendor de la ribera del río cega y los humedales que salpican su termino municipal convirtien su disfrute en un relajante natural frente al estrés de la ciudad.

Su situación geográfica, enclavada en medio de la «Tierra de Pinares», la confieren una características particulares que podemos diferenciar en cinco partes bien diferenciadas:

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