Lagunas de Lastras de Cuéllar

LastrasdeCuéllar

lagunas de lastras de cuéllar y hontalbilla

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Las lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontalbilla (Segovia) forman parte del conjunto de humedales asociados al sistema dunar que cubre parte de la llamada Tierra de Pinares segoviana. En la actualidad se conservan tres lagunas, denominadas Laguna Tenca, Laguna del Carrizal (localizadas en el municipio de Lastras de Cuéllar) y Laguna Lucia (en el vecino término de Hontalbilla). Están incluidas en la Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León con calificación de Zona de Especial Conservación (ZEC).

Destacan por ser, junto a las lagunas de Cantalejo, los únicos humedales de España enclavados en ecosistemas dunares continentales. 

El sistema lagunar de Lastras de Cuéllar tuvo un mayor número de zonas encharcadas, quedando en la actualidad prácticamente restringido a las lagunas del Carrizal, la Tenca y Lucía (Hontalbilla). La primera, alimentada por el arroyo de la Cigüeña, presenta una considerable extensión (tres a cinco hectáreas) y profundidad (dos a tres metros), aunque modificadas por una antigua extracción de turba y arena en una de sus márgenes. La Tenca era la laguna más extensa de la comarca (17 a 20 hectáreas), pero su lámina de agua desaparece completamente durante las sucesiones de años secos. La laguna Lucía tenía 4,4 hectáreas de extensión pero está sufriendo un proceso acelerado de colmatación e invasión por la vegetación hidrófila.

Otras pequeñas charcas son: Zarza, la Polona, Abajo, las Ánimas, Arriba, la Merina, El Bodón, Navazo Román…

 

Origen de las lagunas

su aparición se relaciona con lugares de surgencia o descarga de las aguas subterráneas procedentes de la formación acuífera infrayacente, en zonas llanas de los interfluvios donde no ha llegado el desarrollo de la red de drenaje principal. 

El acuífero superficial de los arenales (oficialmente unidad hidrogeológica 02.18) es un acuífero detrítico ‘libre’ (sin capas semi-impermeables sobre él) con la superficie freática somera, asociado a los mantos arenosos aluviales de removilización eólica (con espesores inferiores a 10 m). Los cambios estacionales en la superficie freática durante los años secos son del orden de 0,6 m/año. Su recarga se produce por la infiltración de la lluvia y la filtración de pequeños arroyos estacionales; y la descarga a las lagunas, corrientes fluviales y otras formaciones acuíferas infrayacentes (acuíferos detríticos semicautivos, con capas semi-impermeables intercaladas) por goteo lento; antiguamente era objeto de utilización mediante pozos poco profundos (norias), llegando a sobreexplotarlo, pero en la actualidad se utilizan sondeos en los acuíferos semicautivos infrayacentes, con menor fluctuación estacional. La presencia a escasos metros de profundidad de los niveles arcillosos o margosos del substrato mioceno bajo el manto arenoso, condiciona en ocasiones, tanto la impermeabilidad del lecho de las navas, como la naturaleza bicarbonatada cálcica del agua de las lagunas.

Las lagunas se sitúan característicamente en las zonas deprimidas o más bajas dentro del manto arenoso de la Tierra de Pinares, ocupando posiciones que corresponden a los antiguos espacios interdunares (entre dunas), o en las zonas donde se produjo la erosión eólica de las arenas (cubetas de deflación), haciendo aparecer en superficie el substrato arcillo-margoso. Estas áreas deprimidas reciben los toponimos de nava, hoyo u hoyada; de ahí que muchos de los nombres de las lagunas, bodones y lavajos sean derivados de esos topónimos: Navalayegua, Navahornos, Navaelsoto, Navacornales, Navalagrulla, la Nava, Navazo Román… Otras reciben el nombre por su forma, condicionada por la morfología alargada (balsa Larga), redondeada (bodón Redondo, Navarredonda y Anteojos), o cerrada por montículos (la Cerrada), de las zonas interdunares o cubetas de deflación donde se sitúan.

            Otras veces las lagunas se sitúan en las cubetas alargadas que forma la deflación del viento sobre las terrazas y vaguadas de los ríos y arroyos, como es el caso de las lagunas de Las Eras-Valderruedas y la Iglesia en Villagonzalo de Coca, y la laguna del Caballo Alba en Villeguillo. En ellas, la alteración de las rocas del lecho y el crecimiento de sales en las playas lacustres han tenido y tienen un papel importante en su profundización y agrandamiento.

En el lecho de las lagunas se van depositando alternantemente niveles de arenas, limos y turbas; las arenas y limos proceden de los arrastres de los arroyos y caces, y de la arroyada difusa desde los montículos arenosos circundantes (antiguas dunas); y la turba se origina por el enterramiento y transformación de los restos de la vegetación hidrófila de las márgenes, y ha sido objeto de explotación en algunas lagunas. Esta turba, escasamente compactada, hace que los suelos de las lagunas secas temblasen al ser pisados, por lo que los nombres de muchas se hacen eco de esta peculiaridad: la Temblosa, el Tiemblo, Tremedosa… La evolución natural de muchas de estas zonas es precisamente hacia la colmatación por relleno de sus fondos, y su reaparición en lugares próximos que quedan más bajos.

Extracto de: “Las raíces del paisaje: condicionantes geológicos del territorio de Segovia”, Díez-Herrero y Martín Duque (2005)

Especies vegetales y animales

Respecto a la vegetación, se han catalogado más de 500 especies en la zona, de las que 13 son consideradas de “atención preferente”. Además, se han identificado dos hábitats de interés comunitario: prados mediterráneos de hierbas altas y lagos eutróficos naturales con vegetación. 

Por su parte, la fauna suma unas 500 especies entre mamíferos, aves, moluscos, anfibios, reptiles e insectos, con la llamativa presencia del tritón jaspeado o la culebra viperina.

Los juncos, espadañas y carrizos de sus márgenes albergan a multitud de moradores: la tenca y la gambusia, entre los anfibios o una interesante avifauna, como la polla de agua, la focha común, el zampullín chico, el ánade real, el ánsar común, la grulla o la protegida cigüeña negra..

 

Proyecto de restauración de las lagunas

Ante la amenaza que sufrían los humedales por la acción del hombre, vertidos indirectos residuales y la explotación de terrero, en el año 2015 su restauración fue incluida en el plan de impulso Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático.( PLAN PIMA ADAPTA ). 

Con un un presupuesto de 700.00 euros se realizaron diversas actuaciones:

  • Mejoras del hábitat y creación de bosquetes con el fin de aportar tranquilidad a las zonas de nidificación y descanso de las aves.
  • Restauración de las lagunas y de una duna junto a la laguna del Carrizal
  • Mejora de los accesos a vehículos a motor e instalaciones de uso público.
  • Instalación de un observatorio de aves en la laguna del carrizal.
  • Realización de estudios para la caracterización bioecológica de las lagunas.

Recorridos a pie y en bicicleta

La senda peatonal de acceso a las lagunas ofrece la posibilidad de disfrutar de un relajante y tranquilo paseo hasta los humedales. 

Además es accesible a bicicletas y, al restringir el acceso a vehículos de motor contribuye a preservar el entorno.

El complejo lagunar cuenta con paneles y atriles con información divulgativa e interpretativa relacionada a la observación de aves; haciendo de la visita una completa experiencia educativa y cultural.

Más información:

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