Historia de Lastras de Cuéllar

Presentamos  un breve recorrido histórico sobre la historia de Lastras de Cuéllar. Hasta el siglo XIII no encontramos ninguna referencia escrita sobre los asentamientos que se establecen en las cercanías del rio Cega tras la reconquista.  Posteriormente y basándonos en los libros de matricula, censos y archivos eclesiásticos, diccionarios geográficos y estadísticos y la biblioteca virtual de prensa histórica  podemos trazar un perfil de tradiciones, medios económicos, usos y costumbres de nuestros antepasados. No se trata de un trabajo académico y sí de una recopilación del esfuerzo de unos cuantos apasionados por la historia que han ido aportando su granito de arena en artículos y trabajos a lo largo de los años de vida de esta web.

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Prehistoria

No tenemos ninguna evidencia de la presencia humana en nuestras tierras en la epoca preromana, la region situada en zona de los Vacceos bien podría haber albergando algún pequeño asentamiento aprovechando la abundancia de agua y caza.

La presencia romana en la comarca está documentada en la vecina Cantalejo y en la Villa Romana de Santa Lucia en Aguilafuente

Edad Media

La llegada de los musulmanes al valle del Duero en el año 714 deja a nuestra región en una zona de frontera prácticamente despoblada entre los reinos Cristianos del Norte y los Musulmanes del sur.

Tras la batalla de Simancas en el 939 se inicia la repoblación de la zona de Cuéllar  por castellanos viejos a instancias de los condes de Monzón.

Esta primera repoblación se ve súbitamente paralizada por la llegada de Almánzor  y sus ejércitos que en el año 977 arrasan con la zona matando o llevándose prisioneros a sus habitantes.

Tenemos que esperar a la toma de Toledo por Alfonso VI en el 1085 y el cambio de la frontera al Tajo para consolidar la repoblación de la zona gracias al Conde Pedro Ansurez que trae vasallos de sus dominios de Saldaña, Carrion, Monzon y  Torremonjon para repoblar las tierras recién conquistadas.

La repoblación de Cuéllar y su entorno llevó consigo la creación de la Comunidad de Villa y Tierra, al frente de la cual estaba el concejo, y que consistía en la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa que era cabeza de la comunidad y de los poblados situados en su término.

De este movimiento repoblador y de su continuidad en los años siguientes se derivan la inmensa mayoria de los nucleos habitados que hoy conocemos en la comarca de Cuéllar.

Muchos de ellos surgieron durante los siglos XII y XIII como pequeños núcleos aldeanos vinculados a la realización e actividades económicas agrícolas, ganaderas y de aprovechamiento de los importantes recursos forestales de la zona.

La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar

La Comunidad de Villa y Tierra de  Cuéllar se dividió en 6 sexmos (6 partes). El principal era lo que se llamaba Villa y estaba compuesto por la propia villa de Cuéllar y los arrabales de Torregutiérrez y Escarabajosa. Los otros 5 sexmos componían la Tierra y tomaban el nombre de la población más importante:

Sexmo de Montemayor, al noroeste de la comarca, (cuyos terrenos ocupan hoy parte de la provincia de Valladolid), con Montemayor, San Miguel y Santiago del Arroyo, Viloria y San Cristóbal.

Sexmo de Valcorba, al noreste de la comarca (también ocupa los terrenos que son hoy de la provincia de Valladolid), con Santibáñez, Cogeces del Monte, Torrescárcela y Aldealvar, Bahabón y Campaspero.

Sexmo de Hontalbilla, al este de la comarca, con Hontalbilla, Lastras de Cuéllar , Adrados, Perosillo, Olombrada, Moraleja, Fuentes, Lovingos, Dehesa, y Frumales.

Sexmo de Navalmanzano, al sur de la comarca, con Navalmanzano, Zarzuela del Pinar, Sanchonuño, Gomezserracín, Campo, Chatún, Pinarejos, San Martín y Mudrián, y Navas de Oro.

Sexmo de la Mata, al suroeste de la comarca, con La Mata, Vallelado, Chañe, Arroyo, Fresneda, Naharros, y Samboal.

Asentamientos en el término de Lastras

Entre estos nuevos núcleos que surgen gracias a la labor repoblada organizada por la Villa encontramos varios asentamientos en lo que hoy dia es el término municipal de Lastras de Cuéllar.

De desigual importancia y extensión, unas veces se sucedieron en el tiempo y otras fueron coetáneos, sufriendo a lo largo de los siglos diferentes y variadas visicitúdes históricas que han  ocasionado, según los casos,  la modificación de sus caracteres originarios, el cambio de su nombre e incluso su total desaparación.

Buena parte de la actual configuración del espacio natural y de la distribución de la población de Lastras de Cuéllar se explica a partir de la evolución histórica de dichos núcleos de población

Asentamientos en el termino de Lastras

Entre Cuéllar 

y Sepúlveda

 

La estrátegica situación de estos nucleos urbano, principalmente La Lastra  y San Esteban, eje de union entre las Comunidades de Villa y Tierra de Cuéllar y Sepúlveda junto a la importante via de comunicacion que se adentraba hacía el sur, en direccion a Segovia trajeron consigo un creciente trasiego comercial realzando la importancia del paso sobre el rio Cega.

 
Aspecto perfectamente representativo de esta movilidad comercial en aumento, puede verse como a principios del año 1489 un vecino de Segovia, llamado Juan de Arauz, se presenta ante el Concejo de Cuéllar acompañado de una carta del Duque  de Alburquerque, pidiendo la autorización correspondiente a ese concejo para construir un mesón junto al puente de Aguilafuente, un lugar próximo a la aldea de la Lastra por donde pasaban a diario muchos caminantes y comerciantes.
 
El aprovechamiento de la masa forestal y el papel de La Lastra y San Esteban como punto de union entre ambas Comunidades supuso numerosos enfrentamientos. En estos casos, lo habitual era que los representantes de Cuéllar y Sepulveda se reunieran en el límite mismo de sus jurisdicciones y debatieran sobre el terreno las cuestiones pendientes. Aunque estas reuniones seguramente no tenian una periodicidad determinada, gozaron sin embargo de cierta tradición e importancia, de tal manera que incluso el lugar donde se celebraban acabo tomando su nombre.
 
Esto es lo que ocurrio con el conocido como “Cotarro Consejero” situado precisamente dentro del término municipal de Lastras, al sureste del actual casco urbano y a una distancia de unos seis kilometros del mismo.
 
La importancia que tuvo este pinar comunal y el sistema conjunto de aprovechamiento ha llegado hasta nuestros dias, como lo demuestra los pinares de   “Ensanchas de Navacedon” y “Comun grande de las pegueras
 

SIGLOS XVI-XIX

El siglo XVII marca el inicio de una época complicada para España y para Lastras. La grave crisis demográfica que sufre Castilla producida por la crisis económica, las epidemias, las duras condiciones climáticas y la emigración  a tierras americanas afectará de una manera considerable a nuestro pueblo que ve como la vecina San Esteban desaparece definitivamente  recibiendo parte de su población.

La tradición oral nos ha transmitido como causa de la despoblación de San Esteban su mala ubicación cercana a zonas pantanosas como son la Nava, las lagunas Tenca y del Carrizal. Sin embargo, como hemos apuntado anteriormente, su desaparición se presenta en un contexto histórico que supera con creces la realidad local. Su ubicación, seguro que no contribuyó a su desarrollo en un momento en que la malaria, endémica y asociada a tierras pantanosas estaba muy presente, pero a pesar de ello, San Esteban se desarrolló correctamente durante tres siglos. Es solo en una situación de crisis económica y demográfica, como la vivida en el s. XVII, cuando San Esteban desaparece.

El siglo XVIII es de recuperación económica y demográfica. El censo de Floridablanca de 1786, nos indica una población de 409 habitantes, que incluían 1 cura, 1 beneficiado, 1 sacristán, 1 estudiante,  79 labradores, 30 jornaleros , 1 comerciante, 16 fabricantes, 15 artesanos y 12 criados.

El siglo XIX comienza con la Guerra de la independencia contra los franceses. El paso de las tropas Napoleónicas afectará poco a nuestra localidad exigiendo tributos a su paso por la comarca.

En 1836 encontramos, por suerte,  la única actividad militar de la que tenemos constancia cuando  una pequeña columna Carlista se enfrenta a los Isabelinos en las proximidades de Lastras.

En 1837, durante la Regencia de Maria Cristina , es abolido definitivamente el régimen señorial y finaliza la dependencia de la casa de Alburquerque. Cada pueblo tendrá ayuntamiento propio, autónomo, constitucional e independiente, independiente de Cuéllar.

Será también el momento del definitivo declive de la Comunidad de Villa y Tierra.

Siglo XX

Lastras entra en el siglo XX con un fuerte aumento de su población  y la llegada de “modernas” infraestructuras.

La primera década del siglo nos traerá la construcción de la carretera entre La Granja a Peñafiel (2), la construcción del nuevo Ayuntamiento (3),  las primeras “centrales eléctricas” en el rio Cega para el suministro de electricidad en  Lastras,  Cantalejo y  Cabezuela en el Molino de Arriba y en el Molino Ladrón.  (4) y el alumbrado eléctrico.

En 1917 Lastras sobrepasa los 1100 habitantes y la relación de comercios/industrias de la localidad es sorprendente. 1 mercería, 2 ultramarinos, 2 carnicerías, 1 taberna, 1 abacería, 1 fabrica de electricidad, 2 salto de agua, 3 fabricas de teja y ladrillo, 2 molinos de trigo centeno, 1 farmacéutico, 2 veterinarios,  2 carpinterías, 1 constructor de carros, 1 herrero, 2 panaderías, 1 tartana de alquiler y 1 parada de garañón y caballo.

En 1918 la temida “Gripe española”  causa mas de 20 muertos en nuestra localidad.

Los años 20 verán la llegada de las fabricas de resina, la ampliación de las fabricas de electricidad del rio y la finalización de las obras del Ayuntamiento.

Lejos del frente, la Guerra Civil no causa daños materiales pero si personales y económicos que tardaran muchos años en recuperarse.

A partir de  la década de  1950,  al amparo del comienzo de una  relativa  modernización en España se comienza a dejar atras los años de la autarquía. Un crecimiento que  impulsará sectores  como el manufacturero y  el  agrícola ,  con  mejoras  de  la  maquinaria,  transporte  y  energía. Se introducen nuevos  cultivos como la  remolacha,  la  achicoria  y  la  patata.  En  1954,  se  realizan  los  primeros  trabajos  de  concentración  parcelaria en Segoviar. Como refleja el Diccionario Geográfico Nacional de 1961 “La industria cuenta con dos fábricas de resinas, dos serrerías, un molino, tres carpinterias, tres herrerías, cinco alfarerías y una tahona”.

Este crecimiento  marcará el punto algido del crecimiento demográfico de Lastras. Se sobrepasan los 1400 habitante  Sin embargo  los limitados recursos de la tierra unidos a la industrialización de ciudades como  Madrid, Vizcaya y  Valladolid generaron el éxodo rural masivo hacia esas provincias. A esto se unió  la emigración hacia Europa, que sería una constante hasta ya iniciada la década de los setenta.

El desarrollo económico tambien posibilita la construcción de nuevos equipamientos. En 1962 se inaugura el Grupo de escuelas y la Cooperativa de transformación de Achicoria “Sagrado Corazón de Jesús”. con visita incluida del gobernador civil.

En 1967 la antigua presa de bodon de la ibienza crece para convertirse en la que actualmente conocemos.

La ultima parte del siglo XX y principios del XXI continuan con la tendencia de  perdida de población reduciendose en un 50%.  

El empobrecimiento del medio rural frente al imparable crecimiento de la ciudad marca el futuro de una tierra que mira con desconfianza al futuro y ofrece una pobres espectativas a su población mas joven. 

Etimología y escudo

La Lastra, La Lastra de Cuéllar y Lastras de Cuéllar

Lastras de Cuellar ha tenido varias denominaciones a lo largo de su historia. La primera, La Lastra, usada desde sus origenes hasta mediados del S. XIX (existe documentación que emplea éste término hasta en 1859). La segunda, en la cual se añade el termino de Cuellar, pasandose a denominar La Lastra de Cuellar, utilizándose hasta el último decenio del S. XIX y, a partir de ese momento, se añade el plural y pasa a denominarse Lastras de Cuellar.

El topónimo lastra, muy difundido en la provincia de Segovia, tiene un origen incierto, posiblemente latino, haciendo referencia a las lajas de roca, lanchas o piedras llanas que se colocaban en la construcción de las calzadas romanas. Después ha sido profusamente utilizado en lugares de repoblación medieval riojana y vasco-navarra (arlasta [en euskera] = losa de piedra formada de manera natural), como Burgos o Soria, dando nombre a numerosas localidades segovianas (Lastras del Pozo, Lastras de Cuellar, Lastras de Lama, La Lastrilla), infinidad de topónimos de parajes, e incluso ermitas y vírgenes (Virgen de La Lastra en Arcones).

Derivado de este término, se usa en Segovia el vocablo ‘lastreño/a’ para designar a un terreno de lastra poco apto para el cultivo (Calleja, 1996), debido a la delgadez de los suelos fértiles y a la escasa profundidad a la que aparecen las rocas calcáreas, que les confieren una alta pedregosidad. ( Andrés Diaz Herrero – Origen y Evolución Geológica de Segovia)

El escudo heráldico que representa al municipio se blasona de la siguiente manera:

«Escudo medio y partido. Primero de gules, alférez real con pendón gironado de plata. Segundo de plata, dragón de sinople. Tercero de azur, puente de un arco de piedra mazonado en sable y lastra (losa) en palo. Al timbre, corona de marqués.»

Diccionarios ilustrados

La tendencia enciclopédica aplicada a la geografía de los  países, en 1840, reforzó la antigua línea de los diccionarios geográficos y dio origen a la aparición de proyectos ambiciosos que intentaban abarcar toda la información geográfica, o histórica de un país. Esta empresa interesaba sobre todo a los historiadores, y fueron ellos, con frecuencia, quienes la acometieron. Tres son las principales obras que reflejan el estado del territorio naciona. Miñano y Bedoya, S. Diccionario geográfico histórico de España y Portugal. Madrid 1826. La España Geográfica, histórica, Estadística y pintoresca de Francisco de Paula Mellado ( Madrid 1845 ) Diccionario Geográfico, histórico y estadístico de España y sus posesiones de Ultramar, de Pascual Madoz.

Como continuación del mítico Diccionario Madoz, nace entre los años 1956 y 1961 el Diccionario Geográfico de España de Ediciones del Movimiento (Madrid, 1956-61, 17 vols.).  La obra,  dirigida por el historiador Germán Bleiberg y el geógrafo Francisco Quirós Linares y en el que colaboraron buen número de geógrafos universitarios españoles, refleja un detallado estudio de la economía de nuestro municipio.

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