Feb
01

Festividad de Santa Agueda
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Declarada de Interés Turístico Regional.
Como es costumbre desde hace 774 años, y siguiendo la tradición, el domingo siguiente al 5 de febrero, las mujeres mandan por un día en Zamarramala.
Asociación Concejo de Águedas. Tel. 921 466 706

Las Águedas es la fiesta de las mujeres casadas y viudas que, según la tradición y durante veinticuatro horas, tienen el privilegio de gobernar en Zamarramala. Cuenta la leyenda que, a principios del siglo XV, cuando la ciudad y el Alcázar se hallaban en manos de los moros, las mujeres zamarriegas, engalanadas con sus mejores trajes y joyas entretuvieron a la guardia de la fortaleza, que abandonó su puesto para admirarlas, lo cual fue aprovechado por los hombres para penetrar en el Alcázar y reducir así a los defensores. Cuando éstos se dieron cuenta de la estratagema, apresaron a la cabecilla del grupo y le cortaron los pechos, dándole así el mismo martirio que a Santa Águeda.

Este hecho se conmemora cada año, el domingo siguiente al 5 de febrero. Las protagonistas son las dos "Alcaldesas" que lucen el traje típico con su característico tocado del siglo XII. En la tarde anterior nombran a las "Alcaldesinas", generalmente el nombramiento recae en sus propias hijas, para asegurar la continuidad de la fiesta.

El domingo, día de la fiesta, las "Alcaldesas" vestidas con sus ricos trajes y portando la vara de la autoridad, presiden la procesión de Santa Águeda, acompañadas de todas las mujeres del pueblo vestidas con los trajes típicos, al son de la dulzaina y el tamboril. Posteriormente se celebra la Santa Misa y después se recorren las calles del pueblo. Cuando el cortejo se encuentra situado frente a El Alcázar los dos abanderados que lo encabezan -un hombre soltero y otro casado, los únicos a los que se permite participar junto al sacerdote-, que portan las alabardas arrebatadas a los moros durante la toma del Alcázar, juran sus estandartes en honor de la Santa, de sus madres y de sus esposas, mientras agitan las banderas hasta quedar exhaustos. Las mujeres bailan la jota ritual -baile de las Alcaldesas y posteriormente, en la Plaza Mayor, se procede a la “quema del pelele”, muñeco de paja al que prenden fuego mientras las mujeres recitan improvisadas rimas mordaces dedicadas a los hombres.

Termina la fiesta, por la tarde, con el antiquísimo "baile de la rueda".

En los aledaños de la iglesia se instalan puestos para degustar la sabrosa "tajada" -chorizo cocido en vino blanco- y las mujeres aprovechan para recaudar "el peaje" a los visitantes. Si algún hombre intenta participar en la fiesta se le acorrala y pincha con unos largos alfileres que llevan el significativo nombre de "matahombres"; lo mismo les ocurrirá a los forasteros que no estén dispuestos a pagar el peaje por entrar en el pueblo en tan señalado día.

De forma excepcional hay dos nombramientos masculinos: "ome bueno y leal", otorgado al que se haya distinguido por la defensa de Zamarramala y "matahombres de oro", para el que haya destacado por su defensa de los valores de la mujer.

Esta festividad se celebra, además en otros barrios de la capital y también en diferentes pueblos de la provincia: Coca, Cuéllar, Carbonero…

 

Fuente: Segovia Turismo


www.lastrasdecuellar.net

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